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NOTAS DE PRENSA HAZTUCESTA

Tipos de whisky

Whisky de malta:
Whisky hecho sólo usando cebada malteada – típico de las destilerías de Escocia donde casi todas destilerías son de malta.
Se destila en “pot still”, el alambique tradicional; de cobre y con forma de cebolla.
Un whisky potente, con sabor y carácter.

Whisky de grano: hecho a partir de cebada sin maltear, maíz y otro tipo de cereales, siendo también posible el malteado. Se suele destilar en “Coffey stills”, alambique de destilación continua.
Los whiskies de malta y de grano están combinados de diversas maneras
Mezcla de maltas (Vatted Malt): mezcla de whiskies de malta de diferentes destilerías, lo que se conoce como “pure malt”. Si un whisky es etiquetado “pure malt” o solamente “malt”, es casi seguro que será un vatted malt. Es también etiquetado frecuentemente como whisky de malta mezclado. Los whiskies de grano no intervienen en su composición. Actualmente hay una nueva denominación para este tipo de whiskies denominada “Blended Malt”.
Whisky proveniente de una única destilería (Single malt): whisky procedente de una única destilería pero que contiene mezcla de whiskies de varios barriles, a no ser que este descrito como “single-cask”. Normalmente, el nombre del whisky coincidirá con el nombre de la destilería e indicará los años que ha permanecido en el barril o si ha sido madurado en un barril que antes había contenido vino de Oporto, jerez o bourbon. La elaboración de estos whiskies es de cebada malteada, fermentada, destilada en dos o más ocasiones y madurada en barricas durante tres años como mínimo.
Pure pot still whisky:
Cask strength

Whisky directamente del barril, sin ninguna reducción del alcohol con agua lo que significa que tiene de 50 a 63 grados. Se puede probar como es, pero para disfrutarlo se recomienda un poco de agua.

Cask strength

Whisky directamente del barril, sin ninguna reducción del alcohol con agua lo que significa que tiene de 50 a 63 grados. Se puede probar como es, pero para disfrutarlo se recomienda un poco de agua.

Los whiskies no maduran en la botella, solo en el barril, por lo que la edad de un whisky es el tiempo entre destilación y embotellamiento. Esto refleja lo que el barril ha interactuado con el whisky, cambiando su composición química y su sabor. Los whiskies que han estado muchos años en botella suelen tener más valor, aunque no son más “viejos” ni necesariamente “mejores” que un whisky reciente madurado en barrica por un tiempo similar.